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 Filósofía griega: Sócrates - Página 2


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La palabra en el régimen democrático se convierte en “la técnica de las técnicas”, la que permite a cada cual, en la Asamblea y en los procesos, que prevalezca su punto de vista. Desde el punto de vista de Aristófanes, presenciamos “la civilización de la lengua.” Así Sócrates, quien habla por hablar, de todo y de cualquier cosa, se convierte en “un charlatán”.

Con respecto a su relación con los sofistas, se declaró su adversario por considerarlos como los principales culpables de la decadencia de Atenas. Sin embargo, no deja de tener con ellos algunas semejanzas exteriores que ocasionaron la confusión que le costó la vida.

Sócrates coincide con los sofistas en su preocupación por la educación de la juventud, pero a diferencia de ellos, no la reduce a una formación brillante y superficial con miras a fáciles triunfos oratorios y políticos, sino que la orienta sobre todo a la práctica consciente del bien, de la justicia y de la virtud, con el fin de formar ciudadanos y buenos gobernantes.


Tanto los sofistas como Sócrates centran su interés sobre los problemas prácticos de la conducta moral del hombre, como particular y como miembro de una comunidad social.

En ambos, los problemas políticos tienen primacía sobre los puramente científicos. Pero hay una gran diferencia: en los sofistas se trataba de proporcionar medios para el triunfo en los negocios del estado sin reparar demasiado en su legitimidad. Sócrates, por el contrario, orienta su actividad y la de sus amigos hacia la superación individual, por medio de la vida virtuosa, a fin de hacerlos aptos para mejorar la vida de la ciudad.


 

 


SócratesEl método socrático fue el del diálogo, la conversación. Pero con una característica: es un método muy íntimo y muy personal que lleva a la comunicación entre personas.

Aparece como un método cortante, ya que no permite largas disertaciones. A través del diálogo recurre mucho a las preguntas y en ese preguntar lleva a su interlocutor a reconocer que no sabe nada de lo que se está tratando, para luego moverlo a reflexionar por sí mismo, a que descubra pos su propio medio la respuesta auténtica.

Aristóteles considera a Sócrates como el inventor del método científico de la inducción; es decir, el método que va de las partes al todo, que parte de formulaciones particulares para llegar a afirmaciones y verdades generales.

Al método socrático se le ha llamado “Mayéutica”, por cuanto pretende hacer que no se sabe nada. Comprende dos partes: comienza por colocarse en la conciencia y afirmación de ignorancia. Es lo que se ha denominado “ironía socrática”, la cual abre camino al paso del terreno empírico al de la esencia. Termina el método con la “Mayéutica”, término que designa el arte de ayudar a dar a luz a la verdad.

Podemos citar el ejemplo del Menón (un diálogo de Platón) cuando Sócrates plantea a través de una ficción la forma en que un esclavo ignorante puede llegar a la formulación del teorema de Pitágoras, demostrando así que el conocimiento está innato en el alma.

La Reflexión del hombre sobre sí mismo: es típico su insistente llamamiento a la interioridad. Opone modestamente su “Sólo sé que nada sé” a la pretenciosa sabiduría de los sofistas y afirma que el principio fundamental de la sabiduría consiste en el reconocimiento de su propia ignorancia y el reflexionar sobre el propio yo para conocerse a sí mismo. Estimaba como próximo a la locura el ignorarse a sí mismo y creer que se sabe lo que no se sabe. Puso así en evidencia el vacío de la opinión.

 
La ética socrática se desarrolla sobre tres puntos:

El Bien: Sócrates no tuvo nunca un concepto claro, ni llegó a dar una definición precisa sobre el sumo Bien. Para él no existe un bien trascendente como un ideal al cual haya que orientar la vida, sino muchos y diversos bienes. El Bien es el conjunto de bienes regulados por la razón, de cuyo conjunto resulta la vida feliz. La característica fundamental del bien en Sócrates es la utilidad. A su vez, identifica el bien como lo agradable y el mal con lo desagradable. Buscar el bien mejor y establecer una escala de bienes, implica la renuncia a otros bienes inferiores.
La Virtud: Sócrates le da un sentido exageradamente intelectualista y llega a identificarla con la ciencia. Dice que hay que enseñarla, porque sin la educación las mejores disposiciones naturales no logran desarrollarse, ni llegan a dar buenos frutos. Afirma que su virtud es saber que no sabe nada.
La Moral: niega la existencia del mal moral, afirmando que ninguno peca voluntariamente, que el que peca lo hace por ignorancia, sencillamente porque no conoce el bien. Por tanto, no se debe castigar, sino instruir.

Aunque fue un patriota y un hombre de profundas convicciones religiosas, Sócrates sufrió sin embargo la desconfianza de muchos de sus contemporáneos, a los que les disgustaba su actitud hacia el Estado ateniense y la religión establecida. Fue acusado en el 399 a.C. de despreciar a los dioses del Estado y de introducir nuevas deidades, una referencia al daemonion, o voz interior mística, a la que Sócrates aludía a menudo. También fue acusado de corromper la moral de la juventud, alejándola de los principios de la democracia y se le confundió con los sofistas, tal vez a consecuencia de la caricatura que realizó de él el poeta cómico Aristófanes en la comedia Las nubes representándole como el dueño de una "tienda de ideas" en la que se enseñaba a los jóvenes a hacer que la peor razón apareciera como la razón mejor.

La Apología de Platón recoge lo esencial de la defensa de Sócrates en su propio juicio; una valiente reivindicación de toda su vida. Fue condenado a muerte, aunque la sentencia sólo logró una escasa mayoría. Cuando, de acuerdo con la práctica legal de Atenas, Sócrates hizo una réplica irónica a la sentencia de muerte del tribunal proponiendo pagar tan sólo una pequeña multa dado el escaso valor que tenía para el Estado un hombre dotado de una misión filosófica, enfadó tanto al jurado que éste volvió a votar a favor de la pena de muerte por una abultada mayoría. Sócrates es planteado así por Châtelet como un “torpedo”; el único medio de evitar que no lo ponga todo radicalmente en tela de juicio es asesinarle.

Los amigos de Sócrates planearon su huida de la prisión pero prefirió acatar la ley y murió por ello. Pasó sus últimos días con sus amigos y seguidores, como queda recogido en la obra Fedón de Platón, y durante la noche cumplió su sentencia bebiendo una copa de cicuta siguiendo el procedimiento habitual de ejecución.

Sócrates, al preferir ser víctima de la injusticia antes que cometerla, al denunciar la necedad de la violencia con su muerte, definió la actitud desde la que se puede concebir la constitución de la recta filosofía.



CONCLUSIONES

Sócrates representa entonces una ruptura en la filosofía por diversos motivos.
Funda el intelectualismo moral, que influirá en toda la filosofía occidental, afirmando que la palabra no significa cosas concretas o determinadas, sino que se refieren a un concepto universal, no a cosas existentes. Es muy importante, ya que es la primera vez que aparece el concepto de “lo universal”. El saber se muestra así no como una abstracción de hechos experimentales, sino como un hecho del pensamiento.
Además, Sócrates es considerado, por encima de Parménides y Anaxágoras, como el verdadero descubridor de la Razón y el que abre el verdadero camino de la ciencia. Se preocupa de la exactitud, trata de eliminar las suposiciones, de explicar los términos ambiguos y los conceptos oscuros o dudosos para llegar a la claridad y a la certeza. Todo esto a través de su método de diálogo.
También se caracterizó por ser el hombre del ágora, el hombre de la calle y de la plaza, que habla e inquieta. Lleva en su alma todo el dolor y tragedia de Atenas. Sostuvo hasta las últimas consecuencias sus convicciones, “eligiendo” su destino al beber la cicuta. Considero que su muerte refleja el punto máximo de decadencia de la polis.
A través de sus dos discípulos más conocidos, Platón y Aristóteles, vemos abrirse dos corrientes filosóficas que repercutirán enormemente en la cultura occidental.
En suma, podemos decir que Sócrates y su doctrina figuran como una de las más importantes rupturas en la historia del pensamiento. A partir de él, surge la razón, un tipo de  filosofía que heredará Occidente, y una utilización de la palabra que influenciará todo el desarrollo científico. A su vez, Sócrates se posiciona como crítico de la situación conflictiva de Atenas, de la política, y sobre todo de la doxa, como origen de todos los males de su época. A través de esta constante crítica, enseña a aceptar la ignorancia como primer paso en el conocimiento de uno mismo. Se consagrará así como uno de los tres grandes filósofos griegos, junto a sus discípulos Platón y Aristóteles.


REFERENCIAS

Châtelet, F.: “Historia de la Filosofía” Tomo I. Cap. III. Espasa-Calpe, Madrid, 1983.

“Nuevo Diccionario Enciclopédico Espasa” Editorial Espasa, España, 1998.

Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation.

Ferrater Mora, José: “Diccionario de Filosofía”. Editorial Sudamericana, Argentina, 1998.

Carpio, A.: “Principios de Filosofía: una traducción polémica”. Cap. III Editorial Glauco, Buenos Aires, 1983.

Obiols, Guillermo A.: “Nuevo curso de Lógica y Filosofía”.

Sitios varios de información en Internet.


Palabras claves: Sócrates, método socrático, ética socrática, democracia, Grecia, Atenas, filosofía griega

 

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