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| Sexología - Sexualidad Humana |
Sexualidad
Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S., 2006), la sexualidad constituye un aspecto primordial y esencial del ser humano, presente desde la concepción hasta la muerte. Sexualidad no es igual a sexo. De hecho, la sexualidad es multidimensional, abarcando las relaciones sexuales, el erotismo, el sexo biológico, la identidad de género, el rol de género asumido, orientación sexual, y la reproducción.
La sexualidad humana se expresa a través de creencias, deseos, fantasías, deseos, actitudes, valores, comportamientos, roles y relaciones interpersonales. Si bien la sexualidad incluye todos estos aspectos, no todos se vivencian o expresan todo el tiempo y de la misma forma.
Al igual que el resto de las funciones o actividades del ser humano, la sexualidad es el resultado de la interacción de la evolución biológica y del medio ambiente sociocultural. Se halla condicionada por factores biológicos (anatomía y fisiología humana), sociales (sistema de educación, valores éticos, religiosos, y culturales, sistema jurídico) y psicológicos (estructura y psicodinámica de la personalidad).
En esta línea, Kinsey (1954) describe cuatro tipos de factores que influyen sobre la conducta sexual humana: (a) la herencia biológica; (b) la herencia individual; (c) las diversas experiencias de la vida personal; (d) los estímulos provenientes del medio ambiente inmediato.
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Finalidades de la sexualidad:
Función reproductora y función placentera
La sexualidad tiene dos finalidades principales: la reproductora y la placentera:
La función reproductora es la más antigua en la filogenia (o evolución de las especies), y por eso la comparten tanto los animales inferiores como el ser humano. Su objetivo es la producción de un nuevo ser de la misma especie.
La función placentera es de muy tardía aparición en la filogenia. Zwang (1978) la define como “el ejercicio conciente del placer sexual”. Es la culminación evolutiva de la sexualidad y se la puede llamar humana, porque ella nos distingue de los demás seres del reino animal, junto con la función intelectiva. En el ser humano hay una independencia funcional –que también es anatómica en la mujer (clítoris) – entre el erotismo y la procreación.
Helí Alzate (1982) define la función erótica como “el conjunto de fenómenos funcionales y comportamentales, condicionados culturalmente e independientes de la función reproductora, que se manifiesta en el hombre y en la mujer como reacción a un deseo o estímulo específicos, y que permiten al individuo disfrutar del placer físico o emocional consigo mismo o con un objeto externo, pero generalmente –no siempre– con una persona del sexo opuesto”.
Sexualidad y Psicoanálisis:
¿Cómo es pensada la sexualidad desde el psicoanálisis?
Hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, predominaba en el mundo médico y científico la concepción naturalista de un “instinto genital” que despertaba en la pubertad y tenía una finalidad biológica clara, definida y única: la reproducción. La normalidad sexual es definida por la sexualidad genital del adulto, la cual remite a la realización del acto sexual con fines reproductivos. En consecuencia, todo comportamiento sexual que se aparte de esta norma es caracterizado como “desviado” y “aberrante”. Caen bajo esta calificación de degeneración e inmoralidad las prácticas de la sexualidad infantil, la masturbación, los comportamientos homosexuales, la búsqueda exclusiva del placer sexual, entre otras. De hecho, toda manifestación sexual de la infancia es vista como una anomalía a ser corregida.
A principios del siglo XX, Sigmund Freud revoluciona el campo médico y psicológico con su definición de la sexualidad, generando un intenso debate, presente aún en la actualidad. Para Freud, el término sexualidad no sólo designa las actividades y el placer dependientes del aparato genital, sino toda una serie de excitaciones y de actividades, existentes desde la infancia, que producen un placer que no puede reducirse a la satisfacción de una necesidad fisiológica fundamental (hambre, respiración, función excretora, etc.).
El psicoanálisis atribuye una gran importancia a la sexualidad en el desarrollo y la vida psíquica del ser humano. Al inscribir lo sexual allí donde hasta entonces era impensable -en la infancia y en el inconsciente-, Freud afirma la incidencia determinante en el ser humano de un orden libidinal inconsciente. A su vez, postula que el desarrollo y el ejercicio truncado de la sexualidad humana pueden derivar en una multiplicidad de síntomas, posibles de ser tratados en análisis.
Palabras claves: sexualidad, funciones de la sexualidad, sexología, psicoanálisis.
Referencias
Alzate, H. (1982). Sexualidad humana. Bogotá: Editorial Temis.
Giraldo Neira, O. (1981). Explorando las sexualidades humanas. México: Editoral Trillas.
Kaplan, H. (1978). Manual ilustrado de terapia sexual. Barcelona: Editorial Grijalbo.
Kaufmann, P. (1996). Elementos Para Una Enciclopedia Del Psicoanálisis. El Aporte Freudiano. Buenos Aires: Paidos
Kinsey, A. (1954). Conducta sexual del hombre. Buenos Aires: Editorial Médico Quirúrgica.
Kinsey, A. (1954). Conducta sexual de la mujer. Buenos Aires: Editorial Médico Quirúrgica.
Laplanche, J. & Pontalis, J. (1968). Diccionario de Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.
Master, W., & Johnson, V. (1978). Respuesta sexual humana. Buenos Aires: Editorial Intermédica.
Organización Mundial de la Salud (2006). Defining sexual health. Report of a technical consultation on sexual health. Ginebra: O.M.S.
Zwang, G. (1978). Manual de sexología. Barcelona: Toray-Masson.
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